Heberprot-P: Una terapia revolucionaria y esperanzadora

La aplicación del medicamento Heberprot-P a cerca de 290 mil pacientes en decenas de países demuestra la posibilidad de una cura para la cicatrización de las heridas complejas, las úlceras isquémicas y las resultantes del pie diabético, lo cual incrementa la frecuencia de formación de granulación efectiva en las lesiones tratadas y por ende, reduce los riesgos de amputación.

Tomado de: http://www.granma.cu/cuba/2018-03-30/heberprot-p-una-terapia-revolucionaria-y-esperanzadora
Por: Nuria Barbosa León

El fármaco, elaborado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba, contiene como ingrediente farmacéutico activo al factor de crecimiento epidérmico humano recombinante, un péptido de 53 aminoácidos que cuando se acopla a su receptor activa el metabolismo anabólico, promoviendo síntesis de aminoácidos y de proteínas, obteniendo como resultado la división celular.

Al producto se le considera único y primero en su clase, se administra directamente en los tejidos ulcerados del diabético, generando una granulación acelerada de las lesiones. Sus principios básicos parten de investigaciones realizadas por el científico estadounidense Stanley Cohen en los años 60 a partir de observar la conducta en muchas especies de animales de lamer las heridas, aplicando abundante saliva en las aperturas del la piel, rasgo que también lo hacen los humanos, sobre todo cuando se lesionan los dedos ya sea por quemaduras o cortes.

El doctor Manuel Raíces Pérez-Castañeda narra que en el año 1962, el propio profesor Cohen logra purificar al Factor de Crecimiento Epidérmico, pensando que en un futuro esta molécula pudiera emplearse en terapias de cicatrización, pero en esa época la tecnología aún no podía purificarla en grandes cantidades.

«A partir de los años 80, con el desarrollo de la ingeniería genética le fue posible a los científicos mover genes de una célula hospedera inicial a otra más fácil de manipular, principalmente dentro de fermentadores microbianos como bacterias y levaduras, desarrollando procesos biotecnológicos rápidos, eficaces y sofisticados. Esas bacterias y levaduras podían fabricar moléculas complejas de alto valor terapéutico a costos atractivos y en plazos de tiempo muy breves», destaca el investigador cubano, miembro del grupo de promoción y comunicación del CIGB.

Cuba se involucró en los experimentos de clonaje de genes desde los años 80 del siglo pasado, estando entre los países pioneros del mundo en asimilar estas nuevas biotecnologías. El factor de crecimiento epidérmico estuvo entre las primeras moléculas clonadas y obtenidas por ingeniería genética en nuestro país, lográndose adicionar a la sulfadiazina de plata, que se empleaba en el tratamiento de quemaduras. De esta forma se produjo el medicamento Hebermin, en la actualidad presente en las unidades de quemados del sistema de salud nacional, que permite la evolución positiva en pacientes con quemaduras de primer grado en extensiones corporales grandes.